El ADN ambiental, también conocido como eDNA, es una tecnología emergente que permite detectar material genético liberado por organismos en el ambiente. Su aplicación abre nuevas posibilidades para estudiar la biodiversidad presente en los acuíferos y complementar los programas de monitoreo hidrogeológico.
Una nueva mirada sobre los ecosistemas subterráneos
Los acuíferos no son únicamente reservas de agua. También pueden albergar microorganismos e invertebrados adaptados a condiciones particulares de temperatura, disponibilidad de nutrientes y composición química.
Estudiar esta biodiversidad mediante métodos convencionales puede ser complejo debido a la dificultad para acceder al medio subterráneo. Por ello, el eDNA se presenta como una alternativa prometedora para conocer mejor estos ecosistemas y detectar posibles cambios en su composición biológica.
Entre sus aplicaciones potenciales se encuentran:
- Caracterización de la biodiversidad subterránea.
- Detección de especies de interés.
- Seguimiento de ecosistemas asociados con acuíferos.
- Complemento para líneas base ambientales.
- Evaluación de cambios biológicos a través del tiempo.
El eDNA y la instrumentación hidrogeológica
El ADN ambiental aporta información biológica, pero su interpretación requiere contextualizarse con parámetros de campo. Por ejemplo, la turbidez y la conductividad influyen en la adsorción y degradación del ADN, mientras que el nivel freático y la temperatura permiten asociar la presencia de ciertos organismos con pulsos de recarga o épocas de estiaje. Durante la campaña, una sonda de nivel de agua permite conocer la profundidad del nivel, mientras que una sonda multiparámetro ayuda a registrar las condiciones fisicoquímicas del agua.
También pueden emplearse un logger de nivel y temperatura, un turbidímetro portátil o un medidor de salinidad y conductividad para contextualizar los resultados e identificar variaciones entre distintos puntos o periodos de monitoreo.
La detección del eDNA requiere procedimientos especializados de muestreo, preservación y análisis en laboratorio. Además, deben aplicarse controles que reduzcan el riesgo de contaminación y aseguren la trazabilidad de las muestras.

CONCLUSIÓN
El ADN ambiental incorpora una nuev a dimensión al monitoreo hidrogeológico: la posibilidad de estudiar la información biológica presente en el agua sin depender únicamente de la observación directa de los organismos.
Su mayor valor se obtiene cuando se integra con registros fisicoquímicos e hidrodinámicos de campo. La combinación de información biológica, física y fisicoquímica permite construir una visión más completa de los acuíferos y de los ecosistemas que dependen de ellos.
En Terrasensor ofrecemos instrumentos para la medición de variables hidrogeológicas y el muestreo de agua, orientados a fortalecer la caracterización y el monitoreo técnico en campo.







